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¿Puede la inteligencia artificial imitar la creatividad de un artista?

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La restauración de unas pinturas perdidas de Gustav Klimt por parte de Google usando algoritmos abre un debate sobre el tema

El color es una fuerza poderosa de la naturaleza. La premiada serie de documentales Apocalipsis: La segunda Guerra Mundial es uno de los mejores ejemplos. La inmensa mayoría de documentales sobre el mayor conflicto bélico de la historia se componen de imágenes en blanco y negro. Pero Apocalipsis muestra el conflicto con imágenes coloreadas, aunque también con metraje filmado originalmente en color.


No olvidemos que en 1939, cuando Alemania invadió Polonia, hacía una década que se había estrenado la primera película en color de la historia: On with the show. Pero el color seguía siendo una rareza durante la Segunda Guerra Mundial, tanto en el cine como en la fotografía. Por su elevado coste, el blanco y negro reinó durante décadas en las pantallas.


Colorear las imágenes de una guerra a priori puede parecer una idea caprichosa e incluso frívola, pero el resultado que se logró en Apocalipsis es justo el contrario:

Las imágenes en color le restan irrealidad a la hecatombe bélica y nos trasladan de una forma estremecedora a la contienda.
El coloreado de imágenes en blanco y negro es una tarea delicada. Pues los que realizan este tipo de trabajos en fotografía o en cine se enfrentan a un reto que va mucho más allá de ser una compleja labor artesanal: acertar con los colores exactos que aparecen disfrazados de grises requiere de un trabajo de investigación complejo y arriesgado.


¿Puede la inteligencia artificial ayudar en algo así?

Google ha demostrado que sí. La empresa californiana junto al Leopold Museum de Austria ha logrado un hito en la restauración de imágenes. Ambas instituciones colaboraron para reconstruir unas pinturas desaparecidos de uno de los grandes genios del color de la historia del arte: Gustav Klimt.


Estas pinturas, que estuvieron ubicadas en la Universidad de Viena, fueron sustraídas por la Alemania nazi y desaparecieron. De ellas solo quedó el testimonio de unas fotos en blanco y negro. Estas han sido restauradas mediante la técnica del aprendizaje profundo, enseñando a la máquina a interpretar cómo Klimt usaba el color en sus pinturas.


De esa forma la inteligencia artificial de Google ha logrado reconstruir los colores de las pinturas. Aunque es verdad que no todo el mérito es de la máquina. Según se explica en la web de Google dedicada a este proyecto Franz Smola, un experto en la pintura de Klimt, investigó la descripciones de los colores que los estudiosos del arte hicieron cuando las pinturas existían. Además este experto contrastó esas descripciones con los colores de otras otras obras de Gustav Klimt.


Con este material los programadores de Google desarrollaron un algoritmo para que mediante aprendizaje automático fuese posible crear un modelo estadístico de la textura, los motivos y los colores a partir de otras pinturas restantes de Klimt. Una vez obtenidos los resultados Franz Smola y el equipo de Google refinaron el resultado para lograr el resultado más óptimo posible.


A pesar de todos estos esfuerzos es prácticamente seguro que es muy posible que haya fallos en la interpretación del color. Sobre todo teniendo en cuenta que estamos hablando de unas pinturas de gran complejidad cromática y que, a diferencia de una fotografía a algo como un paisaje natural, han surgido de la imaginación de Klimt. Por lo que no bastan las investigaciones sobre los colores que podía tener tal o cual objeto. Lo que la inteligencia artificial de Google ha intentando, con intervención humana, ha sido introducirse en la mente del pintor para lograr llegar a los mismos resultados.

Devolver el color a unas fotografías o vídeos, o incluso aumentar la definición de películas como las primeras de los hermanos Lumiere, siempre es un asunto delicado. Recientemente se debatía si el uso de la tecnología en el proceso de coloreado no terminaba produciendo una apropiación de ciertas obras.
Algo que estos expertos debatieron sobre la película de Peter Jackson They Shall Not Grow Old, un documental con imágenes coloreadas de la Primera Guerra Mundial en el que al parecer se utilizó de forma poco rigurosa la tecnología de restauración de imágenes.


Es bastante difícil que en cualquier proceso de restauración no haya un grado de subjetividad por parte de los humanos o las máquinas. De hecho, este debate no es nada nuevo. Pues las fotografías se llevan coloreando desde prácticamente existe la fotografía. Lo que si es nuevo es que quizá una inteligencia artificial logrará superar a los humanos a la hora de hacer esta labor. Al menos si se la enseña a hacer bien su trabajo.

Fuente: La vanguardia

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