El Cordobazo: la movilización popular que sacudió los cimientos de la dictadura

El Cordobazo: la movilización popular que sacudió los cimientos de la dictadura

El 29 de mayo de 1969, en coincidencia con el Día del Ejército, la calma impuesta por la autodenominada “Revolución Argentina” se quebró de manera definitiva. Una multitudinaria manifestación en Córdoba, recordada históricamente como el Cordobazo, irrumpió en la escena nacional. Aquel estallido no figuraba en las previsiones del presidente de facto Juan Carlos Onganía, quien solía afirmar que su administración no se regía por plazos, sino por metas.

Ni las autoridades de facto ni los sectores políticos tradicionales anticiparon la magnitud del descontento. Los antecedentes inmediatos se habían gestado con protestas estudiantiles en los comedores universitarios de Corrientes y con las movilizaciones del “Rosariazo”, episodios que ya dejaban un saldo lamentable de víctimas por la represión.

La rebelión en la capital cordobesa

En una provincia con un fuerte perfil industrial, el movimiento cobró un impulso decisivo mediante la articulación entre obreros y estudiantes. La jornada constituyó una manifestación masiva contra el régimen militar, la proscripción política instaurada desde 1955 tras la caída de Juan Domingo Perón y el programa económico conducido por el ministro Adalbert Krieger Vasena.

El descontento se originó principalmente en las plantas automotrices. Columnas de trabajadores a bordo de camiones y tractores se pusieron en marcha, sumándose a las columnas estudiantiles que avanzaban desde el barrio Clínicas. Con el correr de las horas, la adhesión se volvió generalizada y el clima de protestas se extendió a distintos puntos de Argentina, como Mendoza, Río Negro y Tucumán.

Previamente, una asamblea clave resolvió la convocatoria a un paro general con movilización. En esa reunión participaron el gremio SMATA, liderado por Elpidio Torres; la UTA, encabezada por Atilio López; y la UOM, representada por Alejo Simó. El ámbito universitario también dijo presente a través de dirigentes como Pascual Bianconi, de la Facultad de Derecho.

Tensión, represión y el fin de un ciclo

Pese a los contrapuntos iniciales entre diversos sectores políticos y del ámbito sindical —donde coexistían posturas encontradas sobre la conducción de los gremios—, la convocatoria logró una adhesión masiva. En la Universidad Nacional de Córdoba, miles de alumnos resolvieron sumarse a la medida, al tiempo que el Sindicato de Luz y Fuerza, referenciado en Agustín Tosco, confirmó su participación.

A la distancia, los registros históricos señalan que las estructuras sindicales tradicionales lograron interpretar el malestar general para definir la oportunidad del reclamo, mientras que la respuesta de las bases fue contundente.

Inicialmente, el gobierno desestimó las protestas calificándolas como hechos aislados de grupos reducidos. Sin embargo, ante la magnitud de las manifestaciones en las calles, dispuso el despliegue del Ejército para frenar la movilización. Los enfrentamientos dejaron un saldo aproximado de catorce personas fallecidas, cientos de heridos y múltiples detenciones de referentes gremiales que posteriormente fueron juzgados por tribunales militares.

A pesar de la acción represiva, el impacto político del Cordobazo desestabilizó al régimen. A los pocos días se produjo la dimisión en pleno del gabinete nacional, marcando el inicio de la etapa final del mandato de Onganía en un contexto atravesado por una creciente conflictividad política y social.

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